Microcréditos: ¿Oportunidad o trampa?
En momentos de crisis, los microcréditos parecen ser la solución más inmediata. Se tratan de préstamos de pequeñas cantidades destinados a aquellas personas que no tienen acceso a préstamos tradicionales. Pretenden ser una ayuda para emprendedores de bajos recursos que vayan a iniciar un proyecto, o para aquellos cuyo perfil crediticio les impide acudir a un banco.
Este tipo de créditos son rápidos y su concesión no exige apenas condiciones. Este funcionamiento hace que muchas personas desconfíen del sistema, preguntándose si podrían estar siendo víctimas de una estafa. Pero, ¿verdaderamente hay motivos para sospechar de estos productos financieros?
¿Qué riesgos conllevan los microcréditos rápidos?
Es importante leer la letra pequeña a la hora de pedir un microcrédito y evaluar los posibles peligros que supone recurrir a ellos. La finalidad de esta serie de préstamos, según se hace ver, es prestar ayuda a un sector de la población que, al no contar con un aval, tampoco puede permitirse acudir a la banca tradicional.
Este tipo de préstamos, además, son inmediatos: sin necesidad de aportar documentación o de cumplir condiciones, el dinero se deposita en la cuenta el mismo día de la solicitud. Entonces, con todas estas ventajas y presentándose como defensores de la inclusión social.
¿Son los microcréditos opciones tan viables como parecen?
- Intereses altos. Generalmente, este tipo de préstamos cuentan con un porcentaje de intereses abusivo. Mientras el tipo medio se encuentra en el 10%, en el caso de los microcréditos se eleva hasta el 40 o 50%. De esta manera, las personas que prestan esta serie de servicios o créditos serían usureros.
- Transparencia en el proceso. Antes de firmar, es esencial prestar especial atención a las condiciones del contrato. No por tratarse de créditos de cuantía baja deben ser tomados a la ligera. La mayoría de entidades aprovechan esta falta de claridad para incluir condiciones opresivas.
- Plazos reducidos y penalizaciones en caso de impago. Al tratarse de montos pequeños, los plazos de devolución suelen ser extremadamente reducidos, la mayoría inferior a 6 meses, y algunos pueden llegar incluso a ser de 60 días. En caso de impago, los intereses son muy elevados, de hasta el 50%, lo que provocaría que la deuda siguiera incrementándose.
Busca asesoría competente
Ante estos tipos de interés y esta clase de condiciones, el cliente se vería en la obligación de tener que devolver cantidades mayores al total del monto prestado. Considerando esta suma y el riesgo en el que uno se podría encontrar en caso de impago, es esencial observar la situación detenidamente y no dejarse llevar por la urgencia o la desesperación. Recurrir a entidades dudosas sin consultar previamente a un asesor de confianza podría llevarte a una espiral de insolvencia complicada de resolver. Contacta con nosotros para resolver cualquier duda de manera gratuita.


