¿Cuáles son las características de una hipoteca autopromotor?
La hipoteca autopromotor consta de ciertas características que la diferencian de la hipoteca al uso. Estas son:
- Financiación por fases: El dinero se entrega en desembolsos parciales según va avanzando la obra, en diferentes plazos.
- Porcentaje que suele financiarse: Normalmente en estos préstamos suele financiarse un 70 u 80% del valor total de la obra, pero puede llegar a conseguirse el 100% si contamos con garantías adicionales suficientes.
- Plazos de amortización: los plazos suelen ser de 20 o 30 años.
- Periodo de carencia: Algunos bancos permiten que exista un periodo de carencia. Este es un plazo que puede ir de uno a dos años durante el cual no se devuelve el capital, sino que únicamente se pagan los intereses.
- Tipo de interés: Como en las hipotecas tradicionales, los tipos pueden ser fijos, mixtos o variables, pero algo más elevados dado el nivel de riesgo.
- Supervisión técnica: Es necesaria una certificación del técnico que corrobore cada avance de la obra.
¿Qué requisitos hay que cumplir para optar a una hipoteca autopromotor?
- Tener un terreno en propiedad.
- Presentar licencia de obra previamente solicitada al ayuntamiento local correspondiente.
- Proyecto visado por el Colegio de Arquitectos y que haya sido elaborado por un arquitecto.
- Contar con una certificación de eficiencia energética previa y futura.
- Tener un presupuesto detallado de ejecución elaborado por la empresa constructora.
- Ser solvente económicamente hablando, con todo lo que esto implica: situación laboral estable, ingresos elevados, contrato indefinido, buen historial crediticio, etc.
¿Cómo funciona una hipoteca autopromotor?
Una vez el banco tiene la documentación, lo siguiente es hacer la tasación de la vivienda para conocer su valor hipotético una vez construida. Una vez esto quede aprobado, se procede a firmar el préstamo ante notario.
Será entonces cuando el banco irá prestando dinero por fases, que suelen ser tres y dividirse de la siguiente manera:
- Fase inicial: se le entrega al titular la mitad de la financiación total para que pueda pagar a la constructora y pueda empezarse a construir.
- Fase de certificaciones: Según el arquitecto presenta las distintas certificaciones del avance la obra, la entidad bancaria efectúa nuevas entregas de dinero.
- Fase fin de obra: La obra se da por finalizada una vez el arquitecto verifica que todo ha ocurrido según lo previsto y la vivienda es habitable.
A lo largo de estas tres fases tiene lugar lo que hemos denominado anteriormente periodo de carencia: el titular solo paga los intereses del préstamo, de manera que las cuotas son inferiores. Una vez finalizan las obras, el propietario comienza a pagar una cuota mensual que sí incorpora capital e intereses.
¿Con o sin terreno?
Solo es posible que el banco conceda una hipoteca autopromotor cuando el solicitante tiene un terreno escriturado en propiedad. De no ser este el caso, se podría intentar financiar con recursos propios o solicitar un préstamo personal. Pero, a no ser que exista un compromiso de adquisición, la entidad bancaria financia la hipoteca.
¿Cuál es la mejor hipoteca autopromotor?
Antes de contratar una hipoteca, es importante analizar las condiciones del mercado y tener en cuenta tu perfil financiero. Algunos aspectos a considerar son:
- Los tipos de intereses.
- El periodo de carencia y si este es o no flexible y adecuado a los plazos que has establecido para la obra.
- Un buen porcentaje de financiación garantizado.
- Comisiones bajas.
- Desembolsos rápidos que se adapten al ritmo de construcción.
Ante cualquier duda, siempre es conveniente acudir a profesionales especializados. Desde GestCredit, te ofrecemos asesoramiento financiero gratuito y sin compromiso para que puedas conseguir la hipoteca que estás buscando. Contacta con nosotros, ¡te esperamos!


