¿Qué implica elegir más o menos años de hipoteca?
Los plazos de amortización pueden condicionar ciertas características del préstamo. Es decir, a más años que dure la vida del préstamo:
- Menor la cuota mensual.
- Mayores los intereses totales.
- Mayor flexibilidad al inicio, aunque el compromiso para con la hipoteca es a más largo plazo.
La hipoteca a 20 años
Este plazo de amortización indica que la vida del préstamo es más corta, por lo que el cliente se deshace de esa carga antes que otra persona que pueda tener una hipoteca a 30 o 40 años. Derivado de esto, los intereses suelen ser más bajos, al igual que el tipo de interés concedido, que tiende a ser mejor.
Sin embargo, al condensar el capital del préstamo en menos años, las cuotas son más altas, un factor limitante si no se cuenta con ingresos elevados, ya que podría dejarte con menor margen de maniobra ante cualquier imprevisto.
La hipoteca a 30 años
Por su parte, las hipotecas a 30 años son el punto intermedio: con ellas suele encontrarse el equilibrio perfecto entre cuota e intereses. La cuota no es tan alta como la de 20 años, ni baja como la de 40, al mismo tiempo que los intereses tampoco llegan a rozar valores extremos.
Suele ser el plazo ideal para jóvenes, profesionales u hogares en los que entran dos pagas, aunque puedes encontrarte con el riesgo de seguir con el préstamo activo en edad de jubilación.
La hipoteca a 40 años
Las hipotecas a 40 años, por su parte, son más accesibles ya que suelen tener cuotas muy bajas. Permiten, habitualmente, costear viviendas de mayor precio.
No obstante, los intereses llegan a estar por las nubes, pudiendo incluso doblar el capital inicial. Las condiciones demandadas suelen ser más estrictas, y existe un gran riesgo de seguir pagando la hipoteca entrada la edad de jubilación.
Factores que pueden ayudarte a tomar una decisión
Algunos de los factores que pueden resultar útiles para determinar qué tipo de plazo te conviene más son:
- Cantidad de ahorro: Con ahorros, las altas cuotas de las hipotecas de plazos cortos son más asumibles.
- Edad: Normalmente, se marcan los 70/75 años como edad máxima para finalizar un préstamo.
- Estabilidad financiera: Si tienes buenos ingresos y un puesto de trabajo estable, se pueden asumir más riesgos.
- Tasa de interés: Es más larga a mayor sea el plazo.
- Estilo de vida: Tus objetivos y necesidades a corto y largo plazo pueden marcar la diferencia.
Elegir el plazo de amortización de tu hipoteca es una decisión importante, y depende de una serie de circunstancias personales. Desde GestCredit, te invitamos a contactar con nosotros para evaluar tu perfil financiero de manera personalizada, ayudándote a encontrar la mejor hipoteca y las mejores condiciones. Contacta con nosotros, ¡te esperamos!


