Pasar de una hipoteca variable a una de tipo fijo es posible
La hipoteca no es un producto financiero cerrado sino que, por el contrario, puede alterarse: es posible modificar sus condiciones.
Dentro de todas las posibilidades que existen, los titulares de las hipotecas variables pueden convertir el interés del préstamo para pasarlo a tipo fijo. De esta manera, pasan a pagar la misma cuota todos los meses, sin estar a merced de los cambios del Euríbor. Este cambio conlleva ciertos costes asociados que es conveniente tener en cuenta antes de actuar.
Existen varias maneras de llevar a cabo este trámite. En este artículo te contamos cuáles son y cómo llevarlas a cabo.
¿Cuándo cambiar de hipoteca variable a fija?
Para saber si realmente te conviene cambiar tu préstamo hipotecario de tipo variable a uno de tipo fijo, debes considerar algunos factores como el capital pendiente de pago, la situación del mercado hipotecario o las condiciones del préstamo actual.
Los futuros valores del Euríbor son desconocidos y no podemos anticiparnos a ellos, pero analizando el mercado, estudiando ofertas y evaluando el panorama financiero actual, podemos llegar a hacernos una idea de cómo de arriesgado es permanecer con una hipoteca variable o cambiar a una a tipo fijo.
¿Cómo hacerlo?
Hay tres formas diferentes de refinanciar una hipoteca y cambiarla a tipo fijo. Estas son:
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Novación hipotecaria
Mediante la novación hipotecaria, negocias con tu banco las condiciones de tu hipoteca actual para cambiar el tipo de interés de variable a fijo. Este proceso comienza por una nueva tasación de la vivienda. Si el banco decide aprobar la operación, la novación debe formalizarse frente a un notario.
Tiene asociada una comisión por novación, que suele ser el 0 o el 1% del capital pendiente, y otros costes por los gastos de notaría, gestoría y registro. Sumando a esto la tasación de la vivienda, la operación puede llegar a tener un coste aproximado de entre 500 a 1000 euros.
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Subrogación de acreedor
Si no consigues negociar con tu banco unas nuevas condiciones, también es posible cambiar el préstamo a otra entidad financiera que sí esté dispuesto a sustituir el interés variable por el fijo. Se debe volver a tasar la vivienda y formalizar la subrogación frente a un notario.
Puede tener asociada una comisión por subrogación, que puede ser de hasta el 2% del capital pendiente, aunque no siempre. Pero hay otros costes que deben afrontarse sí o sí, como los gastos de notaría, gestoría, registro y la comisión de apertura con el nuevo banco. Sumando a esto la tasación de la vivienda, la operación puede llegar a tener un coste aproximado de entre 1000 a 2000 euros.
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Cancelar el préstamo y contratar una nueva hipoteca
Si ninguna de las otras dos opciones sale adelante, siempre es posible cancelar la hipoteca y contratar una nueva a tipo fijo. Sin embargo, este procedimiento es caro, ya que deberás solicitar el crédito a tu banco o a otra entidad, tasar la vivienda, formalizar la nueva contratación frente a notario, liquidar la hipoteca variable con el dinero de la nueva hipoteca y iniciar los trámites de cancelación registral para que se pueda inscribir el préstamo en el Registro de la Propiedad.
Tiene asociada una comisión por cancelación anticipada que se determina según el contrato. Otros costes que deben afrontarse son los gastos de cancelación y constitución de nueva hipoteca y los impuestos de actos jurídicos documentados, aunque estos últimos dependen de la comunidad autónoma. Sumando a esto la tasación de la vivienda, la operación puede llegar a tener un coste aproximado de entre 1500 a 3000 euros.
A lo largo de este proceso, contar con asesoramiento financiero competente es esencial. Desde GestCredit, te invitamos a contactar con nosotros para evaluar tu perfil financiero de manera personalizada, ayudándote a encontrar la mejor hipoteca y las mejores condiciones. Contacta con nosotros, ¡te esperamos!



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